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Bajo la lluvia, una fe que camina con los migrantes
En el marco del Quinto Domingo de Cuaresma, el pasado sábado 21 de marzo se celebró la cuarta edición del Vía Crucis del Migrante en el balneario de Isla de Cabras, en Toa Baja. A pesar de una tarde marcada por la lluvia, decenas de fieles —entre ellossacerdotes, diáconos, religiosas, familias, jóvenes y niños— se dieron cita para recorrer las estaciones del camino de la cruz en un profundo ambiente de recogimiento, oración y solidaridad. Esta iniciativa, que ya se ha convertido en una expresión significativa de la pastoral social de la Iglesia arquidiocesana en Puerto Rico, tuvo como intención principal orar por los migrantes, especialmente por aquellos que han perdido la vida en el mar en busca de un futuro mejor. Cada estación del viacrucis se convirtió en un espacio de contemplación del sufrimiento humano, enlazado con la pasión de Cristo, haciendo visible el dolor de tantos hermanos y hermanas que cargan hoy con su propia cruz. La presencia del arzobispo de San Juan, Roberto González Nieves, dio un tono pastoral y profético a la jornada. En su mensaje, profundamente marcado por el Evangelio proclamado ese día —el relato de
Luis Enrique Ramos · 7 de abril de 2026 · 3 min