Celebran 50 años de entrega fiel al servicio de Dios y de las familias
Con una solemne Eucaristía presidida por Mons. Eusebio Ramos Morales, obispo de Caguas y presidente de la Conferencia Episcopal Puertorriqueña, las Hermanas Dominicas de Nuestra Señora del Rosario de Fátima celebraron el Jubileo de Oro de…

Con una solemne Eucaristía presidida por Mons. Eusebio Ramos Morales, obispo de Caguas y presidente de la Conferencia Episcopal Puertorriqueña, las Hermanas Dominicas de Nuestra Señora del Rosario de Fátima celebraron el Jubileo de Oro de vida consagrada de Sor Bárbara Durand Toro, Sor Graciela Ortiz Rodríguez y Sor Myrna Santana Morales, quienes renovaron su compromiso de seguir sirviendo a Dios y a la Iglesia después de cinco décadas de entrega.
La celebración reunió a religiosas de la congregación, sacerdotes, familiares y cientos de fieles que dieron gracias por el testimonio de estas tres hermanas, cuya vocación ha estado marcada por la evangelización, el acompañamiento de las familias y una vida de servicio silencioso y constante. Durante la liturgia, Sor Graciela renovó públicamente sus votos religiosos como expresión del mismo compromiso que las tres homenajeadas han mantenido desde su profesión religiosa.
En su homilía, Mons. Eusebio destacó que cincuenta años de vida consagrada representan una historia de fidelidad sostenida por Dios y un testimonio especialmente necesario en el momento actual. Invitó a las religiosas a contemplar nuevamente las raíces de su vocación y a redescubrir el carisma legado por la Sierva de Dios María Dominga Guzmán Florentín, fundadora de la congregación, cuyo corazón estuvo profundamente orientado al servicio de las familias.

El Obispo recordó que la misión de las Dominicas de Fátima conserva hoy una vigencia especial ante los desafíos que enfrenta la institución familiar. Señaló que su presencia en hogares y comunidades continúa siendo una respuesta concreta del Evangelio frente a las dificultades sociales y culturales de nuestro tiempo, exhortándolas a seguir llevando a Cristo a las familias y las familias a Cristo.
Durante la celebración, Sor Fátima superiora general de la congregación dirigió un emotivo mensaje a las homenajeadas. Destacó que estos cincuenta años representan “una historia de amor, fidelidad y entrega” y recordó que la celebración coincidía con el encuentro congregacional del mes de julio, dedicado a profundizar el carisma recibido de la fundadora. Explicó que el lema escogido para este tiempo formativo, “Alcemos la mirada hacia Dios”, expresa también el camino recorrido por las tres religiosas, quienes han aprendido que solo poniendo a Dios en el centro es posible perseverar durante toda una vida de misión.

En nombre de las tres homenajeadas, Sor Graciela Ortiz Rodríguez expresó un profundo agradecimiento a Dios por su fidelidad a lo largo de estos cincuenta años. Reconoció que, entre luces y sombras, fortalezas y fragilidades, el Señor nunca dejó de sostenerlas. También agradeció a sus familias, a la congregación, a las formadoras, a los sacerdotes, a las hermanas y a las innumerables comunidades de Puerto Rico y otros países donde ejercieron su apostolado, afirmando que todo cuanto han vivido ha sido un don y una gracia del Señor. Finalmente, encomendaron los años venideros a Dios y a la Virgen María, pidiendo la gracia de permanecer siempre fieles a la misión recibida.
