La verdad central de la Misericordia: Jesús como amor infinito
¿Quién no desea tener un amor incondicional y eterno por toda la vida? Jesús, es esa respuesta que siempre está presente para todos nosotros.

¿Quién no desea tener un amor incondicional y eterno por toda la vida? Jesús, es esa respuesta que siempre está presente para todos nosotros. Si lo comparamos con nuestra vida cotidiana, nos encontramos en situaciones en donde terrenalmente no encontramos respuestas. Es completamente normal que esto ocurra. La vida es una escuela de pruebas fe y confianza que le tenemos a Jesús.
Nos encontramos viviendo tiempos muy difíciles en donde el espíritu y la carne están siendo atacados. Es por eso y con más razón que debemos agudizar nuestro vínculo con Jesús Misericordioso, para mantenernos firmes y en pie. Definitivamente, reconocemos que las dificultades nos sacuden lo suficiente para volvernos susceptibles y vulnerables. En este estado permitimos que la inseguridad, el miedo y las dudas ronden cerca de las puertas de nuestro corazón.
Es en estos escenarios de vida en donde debemos honrar las promesas de fe, confianza y misericordia que Jesús nos ofrece. Lo mejor de todo es que estas promesas no tienen fecha de expiración. Es por eso, que en los momentos que nos sintamos débiles de espíritu y corazón, tengamos la humildad y la mansedumbre de abrir las puertas y permitir que el amor incondicional de Jesús pueda glorificarse. Este es el perfecto momento para abrazar el rezo de la Coronilla a las 3 pm, pidiendo por cada una de nuestras intenciones, pero sobre todo por un aumento en nuestra fe y confianza.
Este amor es un eje central en los actos de gracia, perdón y de entrega total en humanizar este gran regalo que es conocer a un Jesús eterno e incondicional. No importa lo que hagamos o dejemos de hacer, su amor se sostendrá en su gracia hacia cada uno de nosotros. Su perdón se ve presente a pesar de los errores que hayamos cometido en el pasado. Por otro lado, su amor es un cuidado diario desde que abrimos los ojos hasta que acaba el día. ¡Su amor es perfecto!
Confiando que Santa Faustina interceda por cada una de sus intenciones. No dejen de creer en las promesas de amor, fe, sanación y misericordia que Jesús tiene para ti. Que su amor sea más grande que tus dudas e inseguridades. ¡Jesús en ti confío!
