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El Visitante de Puerto Rico

Una noche de oración para ofrecer a Dios amor y reparación

La iniciativa nació de una inquietud de la laica Betsaida Rivera y convocó a los fieles a vivir un encuentro de adoración, alabanza y recogimiento.

Una noche de oración para ofrecer a Dios amor y reparación
Redacción EVPor Redacción EV31 de octubre de 2026 · 3 min de lectura

La iniciativa nació de una inquietud de la laica Betsaida Rivera y convocó a los fieles a vivir un encuentro de adoración, alabanza y recogimiento.

Con el deseo de responder desde la fe a situaciones que preocupan y duelen, Betsaida Rivera impulsó una noche de adoración, alabanza y oración centrada en la reparación espiritual, el encuentro con Dios y la intercesión por los demás.

Según compartió con El Visitante, la convocatoria surgió de una inquietud que llevaba en el corazón ante distintos acontecimientos y otras actividades anunciadas para ese día. Su respuesta fue buscar apoyo para ofrecer un espacio de oración.

«El corazón me decía: tienen que hacer algo, tienen que hacer algo», expresó Rivera al recordar cómo comenzó a tocar puertas para concretar la iniciativa.

Aunque inicialmente encontró pu dificultades, contó con el respaldo de Minerva y del padre Javier, quienes acogieron la propuesta y ayudaron a hacer posible el encuentro. La actividad se difundió mediante anuncios en radio y televisión, hojas informativas y carteles distribuidos en algunas parroquias, aunque Rivera destacó que gran parte de la invitación se extendió de voz en voz.

No se requirió inscripción previa. La intención, explicó, fue recibir a quienes se sintieran llamados a participar y dejar el encuentro abierto «a lo que el Espíritu Santo quiera».

Reparar desde el amor

El padre Javier describió la jornada como una «noche de la reparación» y explicó el significado de esta práctica en la vida cristiana.

«Reparar significa ofrecer a Dios nuestro amor», afirmó. Señaló que la oración, los sacrificios y las buenas obras son maneras de expresar ese amor, pedir perdón por los pecados y responder a las ofensas que recibe el Señor en la Eucaristía.

«Es un acto de amor, es un acto de fe y es una entrega a Dios», resumió el sacerdote.

En su reflexión, destacó que la reparación espiritual puede favorecer la paz interior, fortalecer la relación con Dios y abrir el corazón a la conversión. También la vinculó con el crecimiento en la fe, la devoción y la humildad, al reconocer las propias faltas y procurar un cambio de vida.

Subrayó, además, que este camino debe traducirse en caridad: aprender a amar, perdonar y ayudar al prójimo.

Una oración que abraza a los demás

La intercesión ocupó un lugar central en el sentido de la convocatoria. El padre Javier explicó que los participantes se presentan ante la misericordia divina para pedir también por quienes, por debilidad, desconocimiento u otras circunstancias, se han alejado de la vida de fe.

«Nosotros somos los que pedimos por ellos misericordia», expresó.

Desde esa perspectiva, la noche fue concebida como un espacio de reconciliación y entrega, en el que cada persona pudiera ofrecer su corazón a Dios y orar por la conversión propia y la de los demás.

Para sus organizadores, el centro del encuentro era sencillo: reunirse en recogimiento, adorar al Señor y responder a su amor mediante la oración y una disposición sincera a vivir la fe.

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