Hacia una auténtica cultura de cuidado
Por Diácono Gilberto Martínez Barbosa Secretario Ejecutivo de la Comisión de Prevención de Abusos y Promoción de Ambientes Seguros, CEP Del 1 al 3 de septiembre de 2026, Brasilia, Brasil, acogió el 4to Encuentro Latinoamericano y Caribeño…

Por Diácono Gilberto Martínez Barbosa
Secretario Ejecutivo de la Comisión de Prevención de Abusos y Promoción de Ambientes Seguros, CEP
Del 1 al 3 de septiembre de 2026, Brasilia, Brasil, acogió el 4to Encuentro Latinoamericano y Caribeño para la Cultura de Cuidado, convocado por el Consejo Episcopal Latinoamericano y Caribeño (CELAM) y la Red Latinoamericana y Caribeña para la Cultura de Cuidado.
El encuentro reunió a obispos responsables de las comisiones de prevención de abusos de las conferencias episcopales de la región, integrantes de sus respectivos equipos y representantes de las conferencias de religiosos de cada país. La diversidad de participantes puso de manifiesto uno de los principios fundamentales de este esfuerzo: la prevención y la protección requieren una responsabilidad compartida entre obispos, vida consagrada, equipos especializados y demás organismos eclesiales.
Estos encuentros regionales buscan fortalecer el trabajo articulado de la Iglesia en América Latina y el Caribe, compartir experiencias, reconocer desafíos comunes y establecer líneas de acción que permitan consolidar comunidades eclesiales seguras, transparentes y respetuosas de la dignidad de toda persona.
Más allá de la prevención
Uno de los ejes principales fue precisamente el concepto de cultura de cuidado, entendido como una ampliación del trabajo que durante los últimos años se ha realizado en materia de prevención de abusos contra menores y personas vulnerables.
La prevención continúa requiriendo protocolos, formación, mecanismos de denuncia, procedimientos de investigación y acompañamiento a las víctimas. Sin embargo, avanzar hacia una cultura de cuidado supone ir más allá de las normas y procurar una transformación de las relaciones, las estructuras y los estilos de liderazgo dentro de la Iglesia.
Desde esta perspectiva, cuidar significa reconocer la dignidad inviolable de cada persona y promover ambientes caracterizados por la escucha, la confianza, la rendición de cuentas, el respeto de los límites y la protección de quienes se encuentran en situaciones de mayor vulnerabilidad.
Esta visión tampoco se limita a la prevención del abuso sexual. El encuentro abordó otras formas de abuso que pueden producirse dentro de relaciones de autoridad, dependencia o confianza, entre ellas el abuso de poder, espiritual, psicológico, económico, institucional o de conciencia.
Una auténtica cultura de cuidado exige, por tanto, que la autoridad sea ejercida como servicio y que existan canales seguros de escucha y denuncia, así como una formación adecuada de los agentes pastorales.
El cuidado ante los nuevos desafíos tecnológicos
El encuentro tuvo como tema “La cultura de cuidado en la Iglesia de Latinoamérica y el Caribe: Una mirada desde Magnifica humanitatis”, del Papa León XIV.
A partir de la encíclica, los participantes reflexionaron sobre la necesidad de ampliar la salvaguarda de la dignidad humana a los nuevos espacios en los que se desarrolla la vida de las personas, particularmente los ambientes digitales y el creciente uso de la inteligencia artificial.
Las nuevas tecnologías ofrecen grandes posibilidades para la educación, la comunicación, la medicina, la investigación y la evangelización, pero también plantean interrogantes relacionados con la privacidad, la libertad, el uso de datos personales, la manipulación de la conciencia y la intervención de sistemas automatizados en decisiones que afectan directamente a las personas.
Desde una cultura de cuidado, la tecnología debe permanecer al servicio del ser humano. Esto implica también promover una presencia pastoral responsable en las redes y ambientes virtuales, particularmente en la interacción con menores, jóvenes y personas vulnerables, así como educar para el uso ético de las nuevas herramientas tecnológicas.

Puerto Rico presente
La Conferencia Episcopal Puertorriqueña (CEP) estuvo representada, como en los tres encuentros anteriores, por el Diácono Gilberto Martínez Barbosa, secretario ejecutivo de la Comisión de Prevención de Abusos y Promoción de Ambientes Seguros de la CEP y director del Programa de Ética e Integridad de la Diócesis de Mayagüez.
También participó el R. P. William Saltar Arocho, sfm, vicario judicial de la Diócesis de Mayagüez, en representación de Mons. Ángel Luis Ríos Matos, obispo de Mayagüez y presidente de la Comisión. El sacerdote fungió además como representante de la Conferencia de Órdenes Religiosas de Puerto Rico (COR).
La presencia puertorriqueña reafirmó la continuidad del compromiso de la Iglesia local con la prevención, la protección y la promoción de ambientes seguros, al tiempo que permite compartir experiencias y prácticas con las Iglesias particulares de América Latina y el Caribe.
El encuentro de Brasilia recordó finalmente que la prevención de abusos no puede reducirse a la responsabilidad de una comisión. Debe formar parte de toda la vida eclesial: de la formación, el acompañamiento pastoral, el ejercicio de la autoridad, la administración, la comunicación y la presencia de la Iglesia en los ambientes digitales.
Construir una auténtica cultura de cuidado implica colocar a la persona y su dignidad en el centro, proteger especialmente a quienes son más vulnerables y procurar que toda autoridad sea vivida como servicio. A la luz de Magnifica humanitatis, ese compromiso alcanza también el uso responsable de las nuevas tecnologías, para que estén siempre al servicio del desarrollo humano y de la comunión.
