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El Visitante de Puerto Rico

El día en que vi a mi hijo convertirse en sacerdote

El 18 de julio de 2026, un día lleno de significado y alegría, marcó un hito en la vida de nuestra familia y en la comunidad de fe a la que pertenecemos. Mi hijo, el Rev.

El día en que vi a mi hijo convertirse en sacerdote
Diacono Martin Yambo RosadoPor Diacono Martin Yambo Rosado28 de julio de 2026 · 5 min de lectura

El 18 de julio de 2026, un día lleno de significado y alegría, marcó un hito en la vida de nuestra familia y en la comunidad de fe a la que pertenecemos. Mi hijo, el Rev. Hermano Padre Christian Martin Rosado Rivera, recibió el sacramento del orden sacerdotal. Este evento no solo representa un momento especial en su vida, sino que también es un testimonio del amor, la fe y el compromiso que ha tenido con Dios y con los demás desde su infancia.

Desde que era un niño, Christian mostró una inclinación natural hacia la espiritualidad y el servicio. Creció en un hogar donde la fe era un pilar fundamental, y desde muy joven, se sintió llamado a seguir el camino del sacerdocio. Recuerdo con cariño una anécdota que resuena en nuestra familia: un día, el Cardenal Luis Aponte Martínez, un destacado líder de la iglesia, se encontraba en la gruta de Lourdes. En ese lugar sagrado, bendijo la barriga de mi esposa, quien estaba esperando a Christian, y pronunció palabras que hoy todavía reverberan en nuestros corazones: “Que sea un hombre entregado al Señor y que sea sacerdote”. Estas palabras, llenas de amor y esperanza, se convirtieron en una profecía que se cumplió con la ordenación de Christian.

La educación de Christian en el Colegio del Carmen de Río Piedras fue un factor crucial en su desarrollo espiritual. Su maestra de religión, la Sra. Inés Arroyo de Torres, desempeñó un papel fundamental en su formación. Recuerdo que, cuando ella explicaba la Misa a los niños de primera comunión, siempre lo llamaba para que él compartiera su comprensión y su entusiasmo por la Eucaristía. Este tipo de experiencias no solo fortalecieron su fe, sino que también lo prepararon para el papel que desempeñaría en la vida de otros como sacerdote.

Christian siempre ha sido un hombre servicial, alegre y lleno de sabiduría. Su característico sentido del humor y su actitud positiva han sido una fuente de inspiración para quienes lo rodean. Ha sabido tocar los corazones de muchos a través de su dedicación y amor al prójimo. Desde el inicio de su camino hacia el sacerdocio, se ha comprometido a vivir los valores cristianos de compasión, humildad y servicio. Su deseo de ayudar a los demás es un reflejo de su profunda espiritualidad y su amor por Dios.

La familia diaconal que hemos formado a lo largo de los años también ha jugado un papel vital en su vida. Como diácono, he tenido el privilegio de ser testigo del crecimiento espiritual de Christian. Juntos hemos compartido momentos de oración y reflexión, y he visto cómo su fe se ha profundizado con cada experiencia. Nos sentimos inmensamente orgullosos de su dedicación al servicio de Dios y de su deseo de llevar el mensaje de Jesucristo a la comunidad.

El compromiso de Christian con su vocación es evidente en su deseo de hacer presente a Jesucristo en el Pan Eucarístico. La Eucaristía es el corazón de la vida cristiana, y la oportunidad de celebrar y administrar este sacramento es un don que Christian llevará con alegría y reverencia. Sabemos que, a través de su ministerio, será un instrumento de paz, amor y esperanza para todos aquellos que se acerquen a él. La Eucaristía no solo es la fuente de vida espiritual, sino también un medio para unir a la comunidad en la fe y el amor.

Es importante destacar que la vida de un sacerdote no está exenta de desafíos. Sin embargo, Christian ha demostrado una resiliencia admirable. Su fe inquebrantable y su deseo de servir a Dios y a los demás lo han sostenido en momentos difíciles. La vida sacerdotal implica sacrificios, pero también está llena de bendiciones. Cada vez que celebra la Misa, escucha las confesiones de sus feligreses o acompaña a alguien en momentos de necesidad, Christian se convierte en un faro de luz en la oscuridad.

Como padres, mi esposa y yo hemos sido testigos del crecimiento de nuestro hijo en la fe y en su vocación. Estamos profundamente agradecidos por el camino que ha elegido y por la forma en que ha abrazado su llamado. Su hermana y su sobrina también comparten este orgullo, reconociendo el impacto que Christian tendrá en la vida de tantas personas. Su vida es un testimonio de la importancia de seguir la voz de Dios y de vivir con propósito.

La ordenación de Christian no solo celebra su compromiso personal con Dios, sino que también nos recuerda a todos la importancia de la vocación en nuestras propias vidas. Cada uno de nosotros, sin importar nuestra ocupación o rol en la comunidad, está llamado a servir y a reflejar el amor de Cristo en el mundo. La vida de Christian es un recordatorio de que el servicio no es solo para unos pocos elegidos, sino que es una invitación abierta a todos los que desean vivir en fe y amor.

La ordenación del Rev. Hermano Padre Christian Martin Rosado Rivera es un evento que trasciende lo personal, convirtiéndose en un momento de alegría y esperanza para toda nuestra familia y la comunidad. Nos sentimos bendecidos de tenerlo en nuestras vidas y de verlo crecer en su vocación. Su vida llena de fe, su disposición al servicio y su amor por el Señor son un ejemplo para todos nosotros. Estamos emocionados por el futuro que le espera y por la manera en que continuará llevando el mensaje de Jesucristo a aquellos que más lo necesitan.

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