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El Visitante de Puerto Rico

Sangre de Cristo: prenda de fidelidad

“En Él y por su sangre fuimos rescatados, y se nos dio el perdón de los pecados”, (Ef 1, 7). La Iglesia dedica el mes de julio la Preciosísima Sangre de Cristo luego del mes del Sagrado Corazón en junio.

Sangre de Cristo: prenda de fidelidad
Jorge RodriguezPor Jorge Rodriguez30 de junio de 2023 · 3 min de lectura

“En Él y por su sangre fuimos rescatados, y se nos dio el perdón de los pecados”, (Ef 1, 7). La Iglesia dedica el mes de julio la Preciosísima Sangre de Cristo luego del mes del Sagrado Corazón en junio. Se dice que la devoción antigua a la Sangre del Salvador estuvo descuidada por un tiempo hasta que pontífices y sacerdotes la rescataron elevando y permitiendo la devoción para toda la Iglesia Universal.

La devoción a la Preciosa Sangre de Cristo mueve a la Iglesia a la adoración a Jesucristo a través de su más grande sacrificio, reconociendo con gratitud y amor, el valor de su sacratísima sangre, pues “hemos sido rescatados a precio de sangre”, comentó a este semanario el Padre José Antonio “Chelo” López Vega, párroco de Cristo Rey en Ponce y delegado episcopal para los congresos eucarísticos internacionales.

Las Sagradas Escrituras mencionan en varias ocasiones “la sangre de la alianza”. Moisés dice en Éxodo (24, 8): «Esta es la sangre de la Alianza que Yahvé ha hecho con ustedes». También Jesús dice a sus discípulos: «esto es mi sangre, sangre de la Alianza, que es derramada por una muchedumbre, para el perdón de sus pecados», (Mt 26, 28).

Institución de la fiesta

El Papa Pío IX, en 1849, instituyó la fiesta de la Preciosa Sangre de Cristo para la Iglesia Universal y dedicó el primer domingo de julio a la Preciosísima Sangre de Cristo. Pero, el papa Pío X asignó el 1 de julio como el día oficial de la fiesta.

Debido a que “se abandona un poco la piedad” y la devoción estuvo un tiempo decaída –dice López Vega–, San Juan XXIII escribió en 1960 la carta apostólica Inde a Primis, para fomentar el culto de adoración a la Preciosísima Sangre, aprobó las letanías y recomendó su recitación. Diez años después, al reformar el calendario litúrgico, la fiesta fue reemplazada por la Solemnidad del Corpus Christi. Comoquiera, hoy día la Fiesta de la Sangre de Cristo se sigue celebrando el 1 de julio con el propósito de recordar el sacrificio de Cristo por todos nosotros, pecadores.

Por último, hace 90 años como recuerdo del XIX Centenario de la Redención, Pío XI elevó dicha fiesta a rito doble de primera clase, con el fin de intensificar la devoción para que se derraman sobre los fieles los frutos de la Sangre redentora. El Padre José Antonio estableció que dicha devoción debe “despertar un amor más filial, que lleve a adorar a Jesucristo en la Eucaristía. La mejor devoción es la que nos lleva al amor, a la entrega y a la unión, y esta devoción no debe ser superficial. La Sangre de Cristo es prenda del amor fiel de Dios a la humanidad”, concluyó. ¡Sangre de Cristo, sálvanos!

Jorge L. Rodríguez Guzmán

j.rodriguez@elvisitantepr.com

Twitter: jrodriguezev

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