Un legado de 500 años que se renueva
Reacreditación de la Escuela de Teología de la UCB La Universidad Central de Bayamón (UCB) ha logrado un hito significativo al recibir la reacreditación por diez años de su Escuela Graduada de Teología y Ministerio, San Alberto Magno.

Reacreditación de la Escuela de Teología de la UCB
La Universidad Central de Bayamón (UCB) ha logrado un hito significativo al recibir la reacreditación por diez años de su Escuela Graduada de Teología y Ministerio, San Alberto Magno. Esta reacreditación, otorgada por la Association of Theological Schools in the United States and Canada (ATS), es un reconocimiento al compromiso y la excelencia académica de la institución en la formación teológica y pastoral.
La ceremonia tuvo lugar el 3 de octubre en el Teatro Laura Gallego de la UCB, donde se de celebró la misa en acción de gracias presidida por Mons. Roberto O. González Nieves, Arzobispo de San Juan de Puerto Rico. Estuvieron presentes Fray Oscar Morales, OP, presidente interino de la UCB, junto a diversas autoridades académicas y eclesiásticas, como la Dra. Luz Robles, directora de la Escuela Graduada de Teología, y Fray José Santiago, OP, del Consejo de Fundadores de la UCB.
Un reconocimiento al servicio teológico
En entrevista, Fray Oscar expresó que la reacreditación no solo es un reconocimiento a los esfuerzos realizados por la UCB y los frailes dominicos, sino también un compromiso renovado con la formación integral de líderes religiosos y laicos. “Es el reconocimiento de la ardua labor y el compromiso académico excelente de nuestra escuela que da servicio a toda la isla”, señaló, destacando el orgullo de la universidad por continuar una tradición de formación teológica que data de más de 500 años en Puerto Rico.
Fray José subrayó la importancia de la apertura de la universidad a formar no solo a presbíteros y laicos católicos, sino también a personas de otras denominaciones cristianas. Este enfoque inclusivo y ecuménico es un testimonio del mensaje de Jesucristo de apertura a la diversidad y de llevar la fe a nuevos horizontes. “Esta apertura nos da testimonio de que Jesucristo también estaba abierto a la diferencia”, comentó, enfatizando la misión de la universidad de formar personas comprometidas con la justicia social y la predicación.
Desafíos superados y proyecciones futuras
El proceso de reacreditación no estuvo exento de retos. Uno de los mayores desafíos fue continuar el legado histórico de los frailes dominicos en la formación teológica en Puerto Rico. Este esfuerzo, iniciado en 1532 con la primera escuela de teología de la isla, ha sido sostenido por generaciones de religiosos y académicos comprometidos. “Lo bello es que estamos hablando de 500 años, cuando empezó la primera escuela de teología en la isla”, destacaron, subrayando la importancia de continuar esta tradición. Además, mencionaron que la misión de la Escuela Graduada de Teología no se limita a Puerto Rico, ya que muchos de sus estudiantes provienen de otros lugares como Florida y Nueva York. La proyección internacional de la escuela ha ampliado su alcance, permitiendo que sus egresados lleven la esperanza de la fe a diversas comunidades.
Por su parte, la Dra. Luz Robles compartió que el primer reto fue adaptarse a los nuevos estándares de reacreditación establecidos por la ATS. “Comenzamos formando equipos y trabajando estrechamente con estudiantes, antiguos alumnos y la facultad”, explicó. Robles destacó que fue clave integrar a los profesores, sacerdotes, laicos y miembros de otras congregaciones. “Esta unidad creció como un nido, y poco a poco tuvimos que exportar ese espíritu a toda la comunidad universitaria”, añadió. También subrayó la importancia de las colaboraciones surgidas en talleres locales e internacionales. “Fue un proceso de dos años de preparación, y el legado que nos dejó Padre José fue fundamental”, concluyó.
Impacto en la sociedad puertorriqueña
Fray José destacó el impacto de la formación teológica en la sociedad puertorriqueña actual. En un contexto marcado por crisis ideológicas, económicas y sociales, la teología se presenta como un recurso vital para enfrentar los desafíos. Según Fray José, la formación teológica no solo fortalece la fe individual, sino que también capacita a las personas para llevar esa esperanza a sus comunidades. “Lo que hacemos por aquellos que se van formando en esta escuela va a multiplicarse cuando van a sus propias comunidades”, explicó.
Este impacto es visible no solo en el ámbito religioso, sino también en el social. Los egresados de la Escuela Graduada de Teología están preparados para contribuir al bienestar de la sociedad desde una perspectiva cristiana, comprometidos con la justicia social y la solidaridad. Para Fray José, la formación teológica debe traducirse en acciones concretas que transformen la realidad social.
Un mensaje de fe y distinción
Ambos frailes coincidieron en que uno de los grandes aportes de la formación teológica es la capacidad de hacer distinciones en un mundo cada vez más polarizado. Según ellos, ser católico no implica adherirse a una ideología particular, sino seguir una fe que busca el bien común y el amor al prójimo. “El ser católico no es ser ideológico, sino primeramente la fe”, expresaron, refiriéndose a las enseñanzas de Santo Tomás de Aquino y San Alberto Magno, pilares de la tradición teológica de la UCB.
Este enfoque permite a los estudiantes y egresados de la escuela enfrentar los problemas sociales desde una perspectiva cristiana, sin caer en la polarización ideológica. Para los frailes dominicos, la fe es una herramienta poderosa para construir comunidad y promover la paz en medio de las diferencias.
La reacreditación de la Escuela Graduada de Teología y Ministerio de la UCB es un motivo de celebración para toda la comunidad educativa y religiosa de Puerto Rico. Esta marca un nuevo capítulo en la historia de la educación teológica en Puerto Rico, reafirmando el papel crucial de la UCB en la formación de líderes comprometidos con la fe y la justicia social.
