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SANAR PARA SERVIR: EL CLERO SACERDOTAL DE LA DIÓCESIS DE PONCE ABRE EL CORAZÓN A LA ESPERANZA Y LA FRATERNIDAD

El segundo día de formación y convivencia abordó las heridas emocionales y el cuidado integral del sacerdote desde el encuentro con Cristo resucitado en el camino de Emaús.

SANAR PARA SERVIR: EL CLERO SACERDOTAL DE LA DIÓCESIS DE PONCE ABRE EL CORAZÓN A LA ESPERANZA Y LA FRATERNIDAD
P. Orlando LugoPor P. Orlando Lugo14 de octubre de 2026 · 3 min de lectura

El segundo día de formación y convivencia abordó las heridas emocionales y el cuidado integral del sacerdote desde el encuentro con Cristo resucitado en el camino de Emaús.

Orocovis, Puerto Rico – La salud emocional del sacerdote y la fuerza sanadora de la fraternidad marcaron el segundo día de la Jornada Formativa y de Convivencia de los presbíteros de la Diócesis de Ponce. El encuentro continuará hasta el jueves 15 de octubre, con temas sobre la Eucaristía y fraternidad sacerdotal.

La jornada comenzó con la celebración eucarística presidida por el obispo diocesano, monseñor Geraldo Ramírez Torres. En su reflexión, exhortó a los sacerdotes a cultivar la coherencia de vida, procurando que sus palabras, actitudes y acciones reflejen la fe que anuncian. Configurar el corazón con Cristo resucitado, destacó, abre el camino hacia la sanación y una vida de transparencia.

Este llamado encontró continuidad en la presentación del doctor Axel Ramos Lucca, MS, PhD, psicólogo clínico, quien también ha recibido formación en iniciativas de acompañamiento pastoral emocional en la Santa Sede. Desde el relato de los discípulos de Emaús, desarrolló cinco aspectos: heridas, mirada, escucha, esperanza y fraternidad.

El primer aspecto invitó a reconocer las heridas que dificultan descubrir al Señor en el camino. Las expectativas rotas, la decepción y la pérdida de confianza pueden afectar el ministerio y la vida personal. Incluso alguien que antes representaba apoyo puede convertirse en fuente de sufrimiento. Cuando la soledad permanece ligada a esas heridas, deja de ser un espacio saludable y restaurador.

El segundo punto examinó cómo el pasado condiciona la mirada sobre el presente. Así como los discípulos no reconocían a Jesús, las heridas pueden llevar a anticipar rechazo o peligro, generalizar experiencias negativas, retraerse o atender únicamente aquello que confirma el dolor. Frente a estas respuestas, propuso reconocer lo que ocurre, comprobar las interpretaciones, ampliar la mirada y elegir desde el bien y la virtud.

La escucha ocupó un lugar central. Antes de explicar las Escrituras, Jesús se acercó, caminó con los discípulos y escuchó su tristeza. Ramos Lucca señaló que el sacerdote, acostumbrado a dirigir y emitir juicios, necesita aprender también a ofrecer presencia antes que consejos. Escuchar con empatía supone mirar a los ojos, validar las emociones y acompañar sin apresurar la sanación.

En ese contexto, planteó la necesidad de preparar sacerdotes para acompañar emocional y espiritualmente a otros presbíteros. La experiencia particular del ministerio requiere espacios de confianza entre hermanos, donde sea posible expresar el dolor, recibir orientación y reconstruir vínculos. Caminar junto al otro exige paciencia y puede abrir paso al perdón y a una confianza renovada.

La esperanza fue presentada como recuperación del sentido. El corazón que vuelve a arder, como en Emaús, necesita cuidado físico y emocional, fidelidad a la propia identidad y vínculos fraternos que sostengan la vocación.

Finalmente, el regreso de los discípulos a Jerusalén iluminó la fraternidad sacerdotal: salir del encierro emocional y reencontrarse con la comunidad. Este cuidado implica una responsabilidad compartida entre la institución, la decisión personal y un presbiterio dispuesto a encontrarse con respeto, amor, verdad y caridad.

Así, la formación vinculó el cuidado de la persona con la misión pastoral. El camino de Emaús ofreció una imagen de ese proceso: reconocer las heridas, dejarse acompañar, recuperar la esperanza y volver a la comunidad, donde se experimenta la fuerza del Resucitado.

El Obispo de la Diócesis de Ponce, Mons. Ramírez Torres invita a todas las comunidades a orar frente a Jesús eucaristía por sus sacerdotes, así como por la salud y recuperación del Papa León XIV.

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