Rescatan las memorias del Padre MacDonald y su legado al cooperativismo puertorriqueño
José Julián Ramírez, director ejecutivo de FIDECOOP, comparte la historia detrás de una publicación que invita a colocar la dignidad humana en el centro de la economía.

José Julián Ramírez, director ejecutivo de FIDECOOP, comparte la historia detrás de una publicación que invita a colocar la dignidad humana en el centro de la economía.
Una caja de publicaciones antiguas, un folleto de páginas amarillentas y una promesa dieron origen a una iniciativa que rescata parte de la historia del cooperativismo puertorriqueño y su vínculo con la doctrina social de la Iglesia.
En entrevista con El Visitante, José Julián Ramírez, director ejecutivo de FIDECOOP, relató cómo surgió el proyecto de publicar Canadá y Puerto Rico: Influencia del Movimiento Cooperativo de Antigonish. Memorias del Padre Joseph Alexander MacDonald, una obra que acerca al lector a las experiencias del sacerdote canadiense y a su aportación al desarrollo cooperativo de la isla.
La historia comenzó cuando Ramírez trabajaba en la Liga de Cooperativas de Puerto Rico y desarrollaba un programa radial sobre cooperativismo. Una de sus oyentes habituales, María Esther García González, antigua empleada de la institución, lo invitó a visitarla.
García, quien había trabajado como fotógrafa y educadora cooperativista, conservaba documentos y publicaciones del movimiento. Durante aquel encuentro le entregó una caja de materiales, pero destacó un folleto mimeografiado que consideraba especialmente valioso.
Era una publicación de 1962 que, según explicó Ramírez, recogía conferencias del Padre MacDonald dirigidas a sacerdotes estadounidenses que se encontraban en Puerto Rico. El ejemplar llevaba la firma del religioso y había sido su copia personal.
«Yo nunca la había visto», recordó Ramírez, quien acostumbraba a consultar los libros de la biblioteca de la Liga.
Aquel hallazgo le permitió acercarse a una historia que conocía por otras lecturas, pero desde una perspectiva distinta: la voz de un sacerdote que narraba, en primera persona y ante otros sacerdotes, cómo la educación y el cooperativismo podían transformar la vida de las comunidades.

Una fe comprometida con la realidad del pueblo
Según explicó Ramírez, las memorias también contienen una mirada autocrítica sobre la acción eclesial. En ellas, MacDonald reflexiona sobre la necesidad de que la Iglesia y sus instituciones educativas atendieran a quienes vivían en condiciones de pobreza.
El movimiento de Antigonish, desarrollado en Nueva Escocia, Canadá, vinculó la educación de adultos con la organización económica comunitaria. Sacerdotes y educadores relacionados con la Universidad de San Francisco Javier impulsaron procesos para que campesinos, pescadores y trabajadores comprendieran su realidad y pudieran organizar sus propias empresas.
Ramírez destacó la figura del sacerdote y educador Moses Coady y la influencia de las encíclicas sociales, particularmente Rerum novarum, de León XIII, en esta visión de desarrollo.
La educación debía llegar más allá de las aulas. Se trataba de ofrecer herramientas para que las personas participaran en las decisiones económicas que afectaban sus vidas y se convirtieran en propietarias de cooperativas de producción, consumo, ahorro y crédito.
En Puerto Rico, la profesora Ana María O’Neill desempeñó un papel fundamental al establecer vínculos con aquella experiencia canadiense. Ante la imposibilidad de Coady de viajar por razones de salud, MacDonald llegó a ofrecer conferencias sobre cooperativismo en la Universidad de Puerto Rico.
Para Ramírez, esa aportación ayudó a fortalecer la organización del movimiento puertorriqueño y dejó una huella que todavía puede reconocerse en su estructura.
«Fueron esas conferencias las que permitieron brindarle al cooperativismo puertorriqueño la estructura que hoy por hoy persiste», sostuvo, al reconocer que esta ha evolucionado con el tiempo.

Una propuesta vigente
El rescate de las memorias respondió también a un compromiso personal con García, quien falleció antes de ver publicada la obra.
«Era una promesa que le había hecho a María Esther García», expresó Ramírez.
Sin embargo, entiende que su valor trasciende la conservación histórica. A su juicio, las preguntas que animaron aquel movimiento continúan presentes ante la inestabilidad laboral, la desigualdad y las transformaciones tecnológicas.
Durante la entrevista relacionó las preocupaciones de la industrialización con los desafíos actuales de la inteligencia artificial. Planteó que la discusión debe considerar quién controla estas herramientas, a quién benefician y cómo repercuten sobre los trabajadores.
«El problema es cuando el afán de lucro se convierte en el fin último por encima de la dignidad del ser humano», afirmó.
Frente a ese escenario, defendió el cooperativismo como una vía para desarrollar empresas democráticas y participativas, en las que las personas aporten y compartan los beneficios.
Según informó, el libro puede adquirirse en la Liga de Cooperativas de Puerto Rico, en la avenida Muñoz Rivera, en Río Piedras, y mediante Amazon. Añadió que los ingresos de sus ventas se están destinando a crear becas vinculadas a oportunidades de internado en FIDECOOP.
Así, la iniciativa busca que unas memorias preservadas durante décadas vuelvan a ponerse al servicio de la educación y de una economía centrada en la persona.
