Obra de misericordia que devuelve esperanza y dignidad
Cada semana, en un rincón de Cidra, mujeres y hombres se reúnen para compartir sus luchas, sus caídas, sus avances y, sobre todo, la esperanza de una vida nueva. Allí no se juzga a nadie por su pasado.

Cada semana, en un rincón de Cidra, mujeres y hombres se reúnen para compartir sus luchas, sus caídas, sus avances y, sobre todo, la esperanza de una vida nueva. Allí no se juzga a nadie por su pasado. Al contrario, cada historia es acogida como un testimonio de que Dios continúa obrando en medio de las heridas humanas. Ese es el espíritu que anima al Proyecto Renacer, un apostolado que durante cerca de veinte años ha acompañado a personas afectadas por la dependencia a sustancias y otras situaciones de vulnerabilidad desde una perspectiva integral que une la fe, la ciencia y la comunidad.

Durante una visita realizada por El Visitante a las instalaciones del proyecto, fue posible participar de una de las reuniones semanales que forman parte del proceso de acompañamiento. En nuestra visita los participantes reflexionaban sobre las lecturas del próximo domingo, compartiendo cómo la Palabra de Dios ilumina su experiencia personal y fortalece su camino de recuperación.
En medio del diálogo surgió una reflexión que resume gran parte de la espiritualidad que se vive en Renacer: nunca olvidar de dónde los rescató el Señor. Recordar el dolor del pasado no para permanecer atrapados en él, sino para reconocer la acción de Dios que continúa sanando y transformando vidas.
El doctor y diácono Héctor “Nanito” Santos, fundador y director del proyecto, explicó que la misión de Renacer nace precisamente del deseo de acompañar a quienes atraviesan situaciones de dependencia y exclusión. Con una trayectoria profesional dedicada al tratamiento de las adicciones y una profunda vocación de servicio, ha procurado desarrollar un modelo que atienda todas las dimensiones de la persona.
Actualmente, Renacer ofrece consejería especializada en el uso de sustancias, tratamiento médicamente asistido, apoyo psicológico, orientación familiar y acompañamiento espiritual. Sin embargo, para el diácono Santos, el elemento fundamental sigue siendo el encuentro con Cristo. “La piedra angular es Cristo”, afirmó al explicar la filosofía que sostiene la labor del ministerio.

El proyecto mantiene una programación constante de formación y acompañamiento. Los lunes los participantes trabajan los doce pasos del proceso de recuperación; los miércoles reflexionan sobre la Palabra de Dios a partir de las lecturas dominicales; y los viernes reciben charlas psicoeducativas sobre temas relacionados con la salud emocional, las relaciones humanas y el crecimiento personal.
La dimensión espiritual ocupa un lugar central en todo el proceso. Durante la visita también se celebró la Eucaristía semanal que tiene lugar cada miércoles en las instalaciones del proyecto. En esta ocasión fue presidida por el padre Raúl Morales Berríos, quien fuera párroco de la comunidad cuando comenzaron los primeros esfuerzos pastorales que eventualmente dieron origen a Renacer. El ministerio musical Génesis, de la Parroquia Santísima Trinidad de Cidra, tuvo a su cargo la animación litúrgica.
En su homilía, el sacerdote reflexionó sobre la parábola del Buen Samaritano y la relacionó directamente con la historia del proyecto. Recordó que la verdadera misericordia no consiste únicamente en aliviar momentáneamente el sufrimiento de una persona, sino en acompañarla de manera constante hasta que pueda recuperar plenamente su dignidad. Señaló que el samaritano no se limitó a curar las heridas del hombre caído al borde del camino, sino que lo hizo parte de su propia vida y se comprometió a continuar cuidándolo.
Según explicó, esa misma actitud fue la que impulsó a un grupo de fieles de la comunidad a detenerse ante la realidad de las adicciones y asumir un compromiso concreto con quienes sufrían esta situación. Lo que comenzó como una iniciativa pastoral se convirtió con el paso de los años en una obra estable de servicio y acompañamiento que continúa dando frutos.

Entre esos frutos se encuentran no solo las personas que han logrado reconstruir sus vidas, sino también las vocaciones que han surgido a lo largo del camino. El diácono Santos destacó que varios participantes han perseverado en la fe y que incluso han surgido vocaciones religiosas y sacerdotales vinculadas al proceso de acompañamiento desarrollado por el ministerio.
La obra continúa creciendo. Además de los servicios que actualmente ofrece, el proyecto brinda apoyo a personas sin hogar mediante la distribución de alimentos y otros recursos básicos. Asimismo, se encuentra desarrollando nuevas facilidades que permitirán ofrecer alojamiento temporal a quienes más lo necesiten.

Un signo visible de este crecimiento es la Capilla Santa Teresa de Calcuta, recientemente bendecida por el Obispo de Caguas, Eusebio Ramos Morales. El espacio fue concebido como un lugar de encuentro con Dios para los participantes del proyecto y para la comunidad en general. Entre los planes futuros se encuentra el desarrollo de un programa de adoración continua al Santísimo Sacramento en colaboración con parroquias cercanas, de manera que la capilla pueda permanecer abierta como un centro permanente de oración y acompañamiento espiritual.
En tiempos donde muchas personas experimentan la soledad, el rechazo o las consecuencias de decisiones que marcaron profundamente sus vidas, Renacer continúa recordando que nadie está condenado a permanecer caído al borde del camino. Su misión consiste precisamente en extender una mano, acompañar el proceso de sanación y anunciar, con hechos concretos, que siempre es posible volver a empezar.
