Mons. Angel Luis Ríos Matos al nuevo rector de la Monserrate: abrir las puertas y acompañar al pueblo
Abrir las puertas, convocar a la comunidad, recibir con amor, perdonar con misericordia y presidir en la Eucaristía y la caridad fueron las encomiendas que Mons.

Abrir las puertas, convocar a la comunidad, recibir con amor, perdonar con misericordia y presidir en la Eucaristía y la caridad fueron las encomiendas que Mons. Ángel Luis Ríos Matos, obispo de Mayagüez, presentó al padre José Gustavo Torres Vega durante la celebración de su toma de posesión como párroco y rector de la Basílica Menor Santuario Nuestra Señora de la Monserrate, el jueves, 8 de octubre.

En su homilía, el obispo destacó que la misión confiada al sacerdote va más allá del cuidado de un templo o del cumplimiento de responsabilidades administrativas. Se trata, ante todo, de acompañar a una comunidad de hijos e hijas de Dios que el Señor pone bajo su cuidado pastoral.
La primera invitación fue mantener abiertas las puertas de la iglesia. Mons. Ríos Matos exhortó al nuevo rector a acoger tanto a quienes viven cercanos a la fe como a quienes buscan acercarse nuevamente a Dios. Presentó la acogida como una expresión de la misión de la Iglesia, llamada a anunciar que en Cristo cada persona encuentra un lugar.

Al referirse a la convocatoria del pueblo, utilizó la imagen de la campana del templo. Su sonido, explicó, no se limita a anunciar el horario de una celebración: expresa el llamado a la oración, a la Eucaristía y a la vida comunitaria. Esa tarea exige también salir, buscar y llamar a las personas, sin limitar el ministerio a esperar que lleguen.
El obispo vinculó la acogida con la vida sacramental, particularmente con el Bautismo. Invitó al sacerdote a cuidar la fe de quienes comienzan su camino cristiano y a recibir a los adultos que regresan después de muchos años, llegan heridos o cargan dificultades. En un santuario, señaló, esta disposición adquiere especial importancia por la presencia de peregrinos que buscan consuelo y misericordia.

La disponibilidad para el sacramento de la Reconciliación ocupó también un lugar central en su mensaje. Exhortó al padre Torres Vega a ser un hombre de misericordia y a permanecer accesible en el confesionario, como un padre que espera el regreso de sus hijos.
Sobre la responsabilidad de presidir, recordó que la organización parroquial debe estar sostenida por una misión espiritual. Reunir al pueblo alrededor del altar debe ir acompañado de la cercanía al enfermo, al pobre, al anciano, a quien vive solo y a quienes necesitan una palabra de esperanza.

Mons. Ríos Matos presentó a Jesucristo como el modelo de ese servicio, vivido con humildad y entrega. Asimismo, destacó la responsabilidad del rector de una basílica de dar a conocer fielmente las enseñanzas del Magisterio y cultivar la comunión con el Santo Padre.
Al concluir, subrayó la encomienda de acompañar y fortalecer la fe de los peregrinos que llegan desde toda la isla a la colina sagrada de Hormigueros. Bajo la intercesión de Nuestra Señora de la Monserrate, invitó a que el santuario continúe siendo un espacio de acogida, fidelidad a la Iglesia y fraternidad.
