¡Culmina el primer día del CAM 6 con una reflexión sobre la misión en América!
Monseñor Roberto Gonzáles Nieves arzobispo de la Arquidiócesis de San Juan tuvo a su cargo la primera iluminación, desde la eclesiología, sobre el papel de la misión de Puerto Rico en la historia de la fe en América.Comenzó expresando el…

Monseñor Roberto Gonzáles Nieves arzobispo de la Arquidiócesis de San Juan tuvo a su cargo la primera iluminación, desde la eclesiología, sobre el papel de la misión de Puerto Rico en la historia de la fe en América.Comenzó expresando el hecho de que este archipiélago queda “en medio de…” Y acotó: “Siempre a la mitad… Propongo una refundación de Puerto Rico que nos hará completos”, recogiendo palabras que había pregonado en 2016.
Recordó que el primer Prelado que pisó tierra americana fue Alonso Manso, para ejercer como Obispo de San Juan. “Eso le dio a Puerto Rico la primogenitura de la eclesialización en América”, según el mismo Arzobispo había escrito en uno de sus libros. (Distinguió que la “evangelización” comenzó con el primer Padrenuestro pronunciado en La Española, al llegar allí los primeros misioneros; “pero la eclesialización -el proceso de implantar una Iglesia con su estructura- comenzó con la llegada del Obispo de San Juan”). Y continuó: “El mayor don que América ha recibido del Señor es la fe…”
Resaltó que -al igual que en la profecía de Miqueas citada a los Reyes Magos, acerca de Belén-, Puerto Rico es “la más pequeña” entre las Antillas Mayores, pero desde allí comenzó la implantación de la Iglesia en América.
“Desde entonces tenemos una Iglesia que ha forjado a esta nación puertorriqueña… Muchos de nuestros Obispos evangelizaron y ayudaron a formar iglesias locales o diócesis en otras partes de las Antillas y Venezuela…”, indicó.
Se solidarizó con Venezuela y Haití en sus procesos sociales, y con la Iglesia en Nicaragua. Destacó otros detalles que nos hermanan con diversos pueblos de América: platos gastronómicos, Santos, advocaciones de la Virgen, colaboraciones históricas, un Papa latinoamericano… En estos pueblos, recalcó, “la Iglesia no se hunde, porque su capitán es Cristo y sus marineros -especialmente ustedes sus misioneros y misioneras- son de hierro pero con corazones de misericordia”.
Haciendo referencia a la resistencia cultural e histórica de los puertorriqueños ante invasiones y opresiones, afirmó que “hemos aprendido que la fe cuando es profunda el pueblo es más robusto. Nos convierte en David ante los Goliat del mundo”. Agregó: “Nuestra Iglesia, tanto a nivel mundial como en Puerto Rico, tiene en los laicos y laicas su mayor tesoro”. Agregó que estos “son los que en gran medida cargan la cruz de Cristo cuando evangelizan, cuando crean hogares, cuando trabajan, cuando atesoran y exigen el derecho a la vida, a la salud, a la educación, al trabajo, a la vida digna y a la autodeterminación de la Patria… les debemos el reclamo por tener obispos nativos…”
Ante el esfuerzo de mantener la fe, el Arzobispo expresó la gratitud ante la solidaridad con que la Iglesia en Estados Unidos se ha hermanado con el apoyo hacia la Iglesia en estas Islas y sus necesidades. Y reconoció el papel de Obispos extranjeros que se adhirieron a la vida, cultura e historia de la Iglesia local.
Resaltó las profundas raíces católicas del puertorriqueño, su tradición democrática, y la vida del Beato Carlos Manuel Cecilio, “que se dedicó a la catequesis misionera. Escribía, enseñaba, aconsejaba, era de Iglesia, defensor de nuestra fe y cultura. Y nos dejó una célebre frase evangelizadora: ‘vivimos para esa noche’. La noche pascual, la noche que disipa toda tiniebla. La noche sobre la cual debemos misionar porque si Cristo no hubiera resucitado, en vano sería nuestra fe, como dice San Pablo”.
Concluyó exhortando a los delegados con estas palabras: “hacemos nuevamente historia eclesial al recibirlos a todos y todas ustedes en este sexto Congreso Misionero Americano, encuentro entre nuestras distintas culturas marcadas por una sola de, un solo bautismo y un solo Señor. Aparecida nos invitaba a una misión permanente en América, una Iglesia discípula y misionera. Que desde aquí encendamos aún más ese espíritu misionero y con el Papa Francisco, el impulso sinodal”.
