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El Visitante de Puerto Rico

La más fuerte de las parábolas de la Viña

Jesucristo, la pronunciar las parábolas de la Viña, se inspira en el profeta Isaías, que identifica al pueblo de Israel como la Viña del Señor.

La más fuerte de las parábolas de la Viña
Padre Rafael “Felo” MéndezPor Padre Rafael “Felo” Méndez4 de octubre de 2026 · 3 min de lectura

Jesucristo, la pronunciar las parábolas de la Viña, se inspira en el profeta Isaías, que identifica al pueblo de Israel como la Viña del Señor.

Según San Pablo en la Carta a los Filipenses, la paz que se da en nuestros corazones es la señal de que nuestras oraciones han sido escuchadas.

De todas las parábolas de la Viña del Evangelio de San Juan, ésta es la más importante, la más incisiva, la más directa, porque en ella Jesucristo denuncia los pecados del Sanedrín y profetiza su muerte.

La serie de parábolas de la Viña, Jesucristo las pronunció una vez entrado en Jerusalén en el Domingo de Ramos. La entrada de Jesucristo en Jerusalén se narra al principio del capítulo 21 (Mt. 21, 1-11), y esta parábola se encuentra en el mismo capítulo, versículos 33-43). A través de esta serie de parábolas, Jesucristo condena los pecados del Sanedrín, la clase sacerdotal rectora del Templo de Jerusalén y de las leyes sagradas de Israel. Jesucristo se inspira para ellas, en el libro del Profeta Isaías, uno de los profetas favoritos del mismo Jesucristo. Como vimos en la primera lectura, Isaías utiliza la metáfora de la Viña para referirse al pueblo de Israel. A través de esta metáfora, el Profeta denuncia los pecados de Israel, sobre todo los pecados de idolatría y de abusos contra los pobres de Israel.

Jesucristo, sin embargo, utiliza la imagen de la Viña y las parábolas que surgen de ésta, para condenar a los sacerdotes del Sanedrín. Por las pasadas dos semanas hemos visto par de estas parábolas, en las cuales Jesucristo denuncia a los sacerdotes. Pero, en ésta, la más completa, incisiva y profunda de todas, Jesucristo, primero, relata la historia de los profetas y cómo éstos fueron maltratados y asesinados por los trabajadores empleados por el dueño de la Viña. Como en todas las parábolas, el dueño simboliza a Dios y los trabajadores a nosotros el pueblo, o a los sacerdotes de Israel. Aquí en esta parábola, añade la figura de los enviados por el dueño de la Viña, que simbolizan a los profetas. Pero, en esta parábola, Jesús añade un personaje como no había mencionado en las otras parábolas, y este personaje es el hijo del dueño, que fue asesinado por los trabajadores.

Por supuesto que este hijo del dueño no es otro que Jesucristo mismo y, al contar esta parábola, ya Jesucristo le está dejando saber a los miembros del Sanedrín que Él sabe que va a ser asesinado por ellos en la Cruz. Enfatizo en detalle de que Jesucristo ya había entrado en Jerusalén, estaba predicando en el Templo, estaba siendo fustigado por sus enemigos y que, a escondidas, estaban planificando su muerte. Fue precisamente en esos días que compraron a Judas y planificaron todo para tomarlo preso y crucificarlo.

Volvemos: Jesucristo sabía que iba a ser crucificado y por quién, sin embargo, no le huye a la muerte, sino que se entrega voluntariamente a ella por amor a nosotros. No lo olvidemos.

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