EL BEATO CHARLIE INSPIRARÁ LA NUEVA ETAPA DE ESCUCHA, ACOMPAÑAMIENTO Y DISCERNIMIENTO EN CLAVE SINODAL EN LA DIÓCESIS DE PONCE
La escucha, el acompañamiento y el discernimiento encontrarán en su vida un modelo para la renovación pastoral diocesana. PONCE, Puerto Rico— La Diócesis de Ponce incorporará la imagen y el testimonio del beato Carlos Manuel Cecilio…

La escucha, el acompañamiento y el discernimiento encontrarán en su vida un modelo para la renovación pastoral diocesana.
PONCE, Puerto Rico— La Diócesis de Ponce incorporará la imagen y el testimonio del beato Carlos Manuel Cecilio Rodríguez Santiago a su nueva etapa de escucha, acompañamiento y discernimiento en clave sinodal, que comenzará el primer domingo de Adviento, el 29 de noviembre de 2026, y concluirá en la solemnidad de Jesucristo Rey del Universo, el 21 de noviembre de 2027.

La iniciativa busca mantener vivos su memoria, sus escritos y su ejemplo de santidad, además de fomentar una espiritualidad cristocéntrica y pascual. Para las comunidades católicas del sur de Puerto Rico, donde existe especial devoción al beato Charlie, su vida ofrece una referencia cercana para caminar juntos y renovar la misión evangelizadora.
Su capacidad de escucha resulta particularmente significativa. En el Centro Universitario Católico dedicaba tiempo a los jóvenes que acudían con problemas, dudas e inquietudes. La doctora Judith Nine recordaba que algunos comentaban: “Ahí está Charlie atendiendo a esos muchachos con problemas”. Tenía tiempo para todos y hacía que cada persona se sintiera escuchada.

Su Carta a Rafael refleja ese espíritu: las respuestas nacen de haber acogido previamente las preocupaciones del interlocutor y de tantos jóvenes. Escuchar era el comienzo de un acompañamiento que ayudaba a iluminar la vida desde la fe. También escuchó las exhortaciones de los papas, estudió a los promotores de la renovación litúrgica y procuró discernir los signos de los tiempos. Abierto al Espíritu Santo, reconoció la necesidad de acercar al pueblo de Dios al gran regalo de la Eucaristía mediante una participación consciente y activa. Su apostolado anticipó orientaciones del Concilio Vaticano II.
La madre Rosa María Estremera, superiora de las Carmelitas de clausura de San José, quien compartió de cerca con él, resumió su experiencia: “Todo el que se acercaba a él, se encontraba con Dios, era una vivencia contagiosa de su fe”. Su amor a la Eucaristía, la Pasión del Señor, el misterio pascual y la Virgen María sostenía ese acompañamiento.

Tres ejes de su pensamiento, recogidos en L’Osservatore Romano, edición número 18 del 4 de mayo de 2021, ayudan a comprender la actualidad de su propuesta: un cristiano vivo y revolucionario; una liturgia renovada; y una toma de conciencia de la identidad y novedad de la gracia. Estos ejes permiten presentar al cristiano como alguien transformado por Cristo, capaz de renovar su ambiente mediante el testimonio. La liturgia alimenta esa vida nueva y forma para la entrega cotidiana. Reconocer la identidad recibida por la gracia lleva, a su vez, a asumir conscientemente la vocación bautismal y la responsabilidad de participar en la misión de la Iglesia.
Charlie concretó esa visión durante las décadas de 1940 y 1950 mediante Cultura Cristiana, la revista Liturgia, los círculos de estudio en Caguas y Río Piedras y los “Días de Vida Cristiana”. En 1958 denominó a su agrupación universitaria “Círculo de Cultura Cristiana”, ampliando el horizonte de su propuesta formativa. Su testimonio permite reconocer afinidades con la nueva evangelización de san Juan Pablo II y la llamada de Aparecida a ser discípulos misioneros: seguir a Jesús, vivir en intimidad con él y anunciarlo mediante la propia vida.
Como laico misionero, entendió la santidad como fermento de transformación social y la liturgia como escuela de vida cristiana. Esta visión encuentra resonancia en León XIV, quien enseñó, el 24 de junio de 2026, que la Eucaristía forma en la entrega de sí mismo y fortalece la unidad frente a las divisiones.
Para explorar esta incorporación, Pablo Negroni, actor de la causa de canonización y miembro del círculo del beato, se reunió con el obispo de Ponce, Mons. Geraldo Ramírez Torres, y el vicario de Pastoral, padre Orlando Lugo Pérez. Entre las propuestas figuran recuperar digitalmente Cultura Cristiana, fundada y financiada por Charlie para educar en la fe y la liturgia, y promover los “Días de Vida Cristiana” desde la pastoral juvenil. Se contemplan encuentros al aire libre con jóvenes y familias, inspirados en su estilo de formación y convivencia.
La diócesis busca así que su memoria se traduzca en escucha, acompañamiento y compromiso misionero. Carlos Manuel Cecilio Rodríguez Santiago fue beatificado por el papa san Juan Pablo II el 29 de abril de 2001, en la plaza de San Pedro, en el Vaticano.
