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El Visitante de Puerto Rico

Edición 40 (2026): Cambió la tinta, no nuestra misión

Quienes han tenido en sus manos las ediciones más recientes de El Visitante de Puerto Rico seguramente lo notaron inmediatamente: nuestro periódico luce diferente. Después de años acostumbrados al color, hemos regresado al blanco y negro.

Edición 40 (2026): Cambió la tinta, no nuestra misión
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Luis Enrique RamosPor Luis Enrique Ramos3 de octubre de 2026 · 4 min de lectura

Quienes han tenido en sus manos las ediciones más recientes de El Visitante de Puerto Rico seguramente lo notaron inmediatamente: nuestro periódico luce diferente. Después de años acostumbrados al color, hemos regresado al blanco y negro.

No vamos a ignorarlo. Tampoco pretendemos presentarlo como si nada hubiese cambiado.

El Visitante cambió. Pero su misión no.

La transformación responde a circunstancias que no estaban en nuestros planes. A finales de agosto, GFR Media comunicó que dejaría de imprimir los periódicos regionales y El Visitante a partir del 24 de septiembre. La decisión obligó a buscar, en un plazo muy breve, una alternativa que permitiera mantener circulando nuestra edición impresa.

Ante aquella realidad existían distintas posibilidades. Una de ellas era detener la publicación impresa. Otra era adaptarnos.

Escogimos continuar.

La nueva imprenta nos permite seguir colocando cada semana El Visitante en las parroquias de Puerto Rico, aunque ello haya requerido ajustes en el formato y regresar a una impresión en blanco y negro. Como ya explicamos a nuestros lectores, esta determinación no fue una opción estética, sino una respuesta extraordinaria a circunstancias igualmente extraordinarias.

Y quizás ahí se encuentre la reflexión más importante.

Durante más de medio siglo, El Visitante nunca ha sido solamente el papel sobre el que se imprime. Tampoco ha sido determinado por el número de colores de sus fotografías. Su razón de existir está expresada desde su fundación: formar e informar a los católicos de Puerto Rico para ayudarles a conocer más profundamente la fe que profesan.

La tinta puede cambiar. La misión permanece.

Seguimos contando las historias de nuestras parroquias y diócesis. Seguimos llevando al pueblo las enseñanzas del Santo Padre. Seguimos dando espacio a nuestros sacerdotes, religiosos, laicos, comunidades y obras apostólicas. Seguimos abordando los temas que afectan a Puerto Rico desde una mirada cristiana. Y continuamos intentando ser aquello que nuestro lema proclama: Prensa Católica para la paz.

Esta transición ocurre, además, en un momento en que la manera de consumir información está cambiando aceleradamente. Muchas personas reciben las noticias mediante sus teléfonos, páginas web y redes sociales, mientras que para otros el periódico continúa siendo una compañía semanal esperada en la parroquia y en el hogar. El Visitante reconoce ambas realidades y tiene el desafío de servirlas simultáneamente.

Por eso, el regreso al blanco y negro no significa mirar hacia atrás.

Paradójicamente, también nos obliga a mirar hacia adelante.

La edición impresa continuará mientras podamos sostenerla, pero junto a ella fortaleceremos nuestra presencia digital para que la noticia de la Iglesia no dependa exclusivamente de un domingo. Lo que ocurre el lunes, martes o miércoles también debe ser contado. Nuestro trabajo periodístico no termina cuando el periódico sale de imprenta; la Iglesia continúa viviendo y haciendo noticia durante toda la semana.

Y este número demuestra precisamente que la misión continúa.

En nuestras páginas conocemos las prioridades que Mons. Eusebio Ramos Morales identifica para esta nueva etapa de la Arquidiócesis de San Juan: parroquias vivas y misioneras, atención a los jóvenes, acompañamiento a las familias, respeto a la dignidad de los migrantes y un compromiso más decidido con el cuidado de la creación.

También reflexionamos sobre una auténtica cultura del cuidado, que no puede limitarse a protocolos, sino que requiere transformar relaciones, estructuras y estilos de liderazgo para colocar la dignidad de cada persona en el centro.

Volvemos además sobre temas como la tecnología y la inteligencia artificial, la necesidad de construir ciudades donde nadie sea invisible, la realidad de nuestros adultos mayores y la misión evangelizadora que continúa llamándonos a salir de nosotros mismos.

Tal vez el blanco y negro incluso nos recuerde algo esencial del periodismo: lo verdaderamente importante siempre ha estado en las historias, en las personas y en la verdad que intentamos comunicar.

Reconocemos que algunos lectores extrañarán el color. Nosotros también.

Pero preferimos que El Visitante llegue en blanco y negro a que deje de llegar.

Y asumimos este cambio no como un punto final, sino como una nueva etapa que nos desafía a ser creativos, responsables y fieles a una misión que comenzó hace más de cinco décadas.

A quienes cada domingo buscan el periódico en su parroquia, a quienes lo llevan a sus hogares, a nuestros distribuidores, colaboradores, anunciantes y lectores: gracias por continuar caminando con nosotros.

Hoy nuestras páginas tienen menos colores.

Pero la fe, las historias, la esperanza y el compromiso con nuestra Iglesia siguen teniendo toda su fuerza.

Cambió la tinta. No nuestra misión.

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