Diáconos permanentes y sus esposas renuevan su vocación de servicio
MAYAGÜEZ, Puerto Rico — En un ambiente de oración, reflexión y fraternidad, los diáconos permanentes de la Diócesis de Mayagüez y sus esposas participaron en su Retiro Anual, celebrado los días 10 y 11 de octubre de 2026.

MAYAGÜEZ, Puerto Rico — En un ambiente de oración, reflexión y fraternidad, los diáconos permanentes de la Diócesis de Mayagüez y sus esposas participaron en su Retiro Anual, celebrado los días 10 y 11 de octubre de 2026. El encuentro estuvo centrado en la humildad, la importancia de la familia y el compromiso de servir a Dios y a la Iglesia con amor y sencillez.
Las reflexiones estuvieron a cargo del reverendo padre Carlos Manuel Grullón Capellán, vicario general de la Diócesis de Ponce, quien invitó a los participantes a vivir una humildad auténtica, recordando la expresión de santa Teresa de Jesús: «Andar en verdad». Asimismo, destacó que el verdadero servicio cristiano se manifiesta en obras concretas de amor, siguiendo el ejemplo de Jesús al lavar los pies de sus discípulos.

El retiro culminó con la celebración de la Santa Misa, presidida por el obispo de Mayagüez, monseñor Ángel Luis Ríos Matos, quien dirigió un mensaje cercano a los diáconos y sus esposas sobre la identidad y las responsabilidades del ministerio diaconal.
Durante su homilía, el obispo destacó que la primera parroquia del diácono es su propio hogar, exhortándolos a cuidar sus matrimonios, acompañar a sus hijos y reconocer el papel fundamental de sus esposas en esta vocación compartida. También recordó que la grandeza del ministerio no reside en las apariencias ni en el reconocimiento público, sino en la calidad del servicio y la entrega generosa a los demás.

Monseñor Ríos Matos insistió, además, en la importancia de fomentar la unidad en las comunidades parroquiales, trabajar en comunión con los párrocos y permanecer fieles a la Iglesia. Ante los desafíos del ministerio, animó a los participantes a confiar siempre en la gracia de Dios, recordando las palabras de san Pablo: «Todo lo puedo en aquel que me conforta» (Filipenses 4,13).
Al concluir el encuentro, los diáconos permanentes y sus esposas fueron exhortados a llevar a sus hogares y comunidades lo aprendido durante estas jornadas, renovando su compromiso con la humildad, la caridad y la fidelidad.

El retiro representó una oportunidad para fortalecer la vida espiritual y familiar de quienes, desde su vocación, están llamados a ser testigos del amor de Cristo. Porque el verdadero sentido del ministerio diaconal no está en ser servido, sino en hacer de la propia vida una entrega generosa a Dios y a los hermanos.
