DEL ALTAR A LA VIDA: LOS SACERDOTES DE LA DIÓCESIS DE PONCE RENUEVAN SU ENTREGA Y FRATERNIDAD
El Obispo Monseñor Geraldo Ramírez Torres invitó al presbiterio a vivir esta nueva etapa pastoral con profunda alegría y generosidad de espíritu.

El Obispo Monseñor Geraldo Ramírez Torres invitó al presbiterio a vivir esta nueva etapa pastoral con profunda alegría y generosidad de espíritu.
Orocovis, Puerto Rico – La Eucaristía como fuente de la entrega sacerdotal y la fraternidad como expresión de comunión marcaron el tercer y último día de la Jornada de Formación y Convivencia del clero sacerdotal de la Diócesis de Ponce, celebrada en la Hacienda Moraica, en Orocovis.
Dos sacerdotes de reconocida trayectoria, el padre José Antonio López Vega y monseñor Roberto García Blay, dirigieron las reflexiones de esta jornada final, que culminó con una invitación del obispo, monseñor Geraldo Ramírez Torres, a vivir con alegría la próxima etapa pastoral diocesana.

La primera ponencia, titulada «La Eucaristía como fuente, forma y modelo de la existencia sacerdotal», estuvo a cargo del padre López Vega, acompañante espiritual de numerosos presbíteros y destacado promotor de la adoración eucarística. Su labor ha recibido reconocimiento en América Latina y el Caribe. Además, es delegado nacional para los Congresos Eucarísticos Internacionales.
Partiendo de las palabras que el sacerdote pronuncia diariamente durante la consagración, el ponente planteó una pregunta que atravesó toda su reflexión: «¿Puede un sacerdote pronunciar diariamente “esto es mi cuerpo que se entrega” sin aprender él mismo a entregarse?».
Explicó que la espiritualidad eucarística comprende tanto la devoción y la celebración digna de la Misa como la transformación de la propia existencia. Lo celebrado sobre el altar está llamado a expresarse en una vida agradecida, ofrecida y entregada al servicio de los demás.

«Sacerdote, conviértete en lo que celebras», exhortó, al recordar que el ministerio es, ante todo, un don recibido. Asimismo, advirtió sobre el peligro de acostumbrarse al misterio y perder el asombro ante la presencia de Cristo. Invitó a regresar espiritualmente al Cenáculo para renovar la identidad sacerdotal y reconocerse servidores del misterio.
Por su parte, monseñor García Blay, quien durante cerca de 27 años ejerció como vicario general de la diócesis, reflexionó sobre la «Pascua sacerdotal» que vive el presbiterio ponceño, gozoso de que uno de los suyos haya sido elegido como su obispo.
Su intervención destacó que la fraternidad supera la cordialidad y la colaboración funcional: exige acompañarse, sostenerse en las dificultades y cuidar la unidad con caridad y espíritu constructivo.

En sintonía con las enseñanzas del papa Francisco sobre la cercanía, subrayó la importancia del vínculo entre el obispo y sus sacerdotes, así como la responsabilidad de los presbíteros de acompañar a su pastor mediante la oración, la lealtad y la colaboración sincera. También valoró la diversidad de carismas, procedencias y experiencias del clero como una riqueza para la evangelización.
Al concluir la jornada, el obispo invitó al presbiterio a acoger con alegría y gozo la etapa de escucha, discernimiento y acompañamiento que se desarrollará desde Adviento de 2026 hasta la solemnidad de Jesucristo Rey del Universo de 2027. La formación y la convivencia fortalecieron así la disposición del clero para acompañar al pueblo de Dios en este camino diocesano.
