COMUNICADO PASTORAL SOBRE LAS DEPORTACIONES MASIVAS DE MIGRANTES
10 de junio de 2025Por S.E.R. Mons. Eusebio Ramos Morales, Obispo de la Diócesis de Caguas “Cuando hablamos de dignidad infinita y trascendente, queremos subrayar que el valor más decisivo que posee la persona humana rebasa y sostiene toda…

10 de junio de 2025
Por S.E.R. Mons. Eusebio Ramos Morales, Obispo de la Diócesis de Caguas
“Cuando hablamos de dignidad infinita y trascendente, queremos subrayar que el valor más decisivo que posee la persona humana rebasa y sostiene toda otra consideración de carácter jurídico que pueda hacerse para regular la vida en sociedad.”
— Papa Francisco, Carta a los Obispos de EE.UU., 10 de febrero de 2025
Con profunda tristeza y creciente preocupación, alzamos la voz como Iglesia ante las recientes
deportaciones masivas que han provocado sufrimiento, división y miedo entre nuestras comunidades
migrantes. Estas medidas, aunque revestidas de legalidad, son injustas e inmorales cuando se
ejecutan sin misericordia ni respeto por la dignidad humana.
Desde nuestra isla de Puerto Rico, muchos fuimos llevados a creer que estas prácticas no nos
afectarían directamente. Sin embargo, hemos sido testigos de cómo agentes de inmigración
irrumpen en comunidades empobrecidas y vulnerables, especialmente aquellas formadas por
hermanos dominicanos, cuya contribución al desarrollo económico, social y cultural de Puerto Rico
es invaluable.
Estos hermanos no representan una carga, sino una bendición. Nos une el idioma, compartimos la fe
cristiana, nos enriquecen sus aportaciones en las artes, la educación, el deporte y el trabajo digno.
Su presencia ha sido, sin lugar a dudas, un motor de vida para una economía puertorriqueña que
clama por justicia estructural y solidaridad auténtica.
Hoy vemos con dolor cómo familias enteras viven en el temor, encerradas en sus hogares, con niños
ausentes de la escuela, personas enfermas sin acceso a cuidados médicos, y muchos sin la
posibilidad de ganarse el pan con dignidad. Esta situación clama al cielo.
La Doctrina Social de la Iglesia, inspirada en el Evangelio de Jesucristo, nos recuerda que la
persona humana es el centro de toda acción política y social. El Papa Francisco lo ha expresado con
claridad: “El verdadero bien común se promueve cuando la sociedad y el gobierno, con
creatividad y respeto al derecho de todos, acogen, protegen, promueven e integran a los más
frágiles, desprotegidos y vulnerables” (Carta a los Obispos de EE.UU., n. 5).
En nuestra condición colonial, Puerto Rico no tiene control sobre sus fronteras ni sobre las políticas
migratorias que nos afectan. Sin embargo, sí tenemos el deber moral y cristiano de acoger, de
proteger, de acompañar y de no permanecer indiferentes ante el sufrimiento del prójimo. Nuestro
bautismo nos compromete a defender la vida, la justicia y la dignidad de toda persona humana, sin
importar su procedencia o estatus migratorio.
Por ello, como Iglesia:
- Rechazamos enérgicamente las políticas de deportación indiscriminada que destruyen
familias y siembran miedo. - Exhortamos a las autoridades gubernamentales a revisar y humanizar sus prácticas,
buscando soluciones justas y compasivas. - Llamamos a los abogados católicos, psicólogos, trabajadores sociales y profesionales
cristianos a ofrecer orientación y apoyo a quienes hoy sufren esta crisis. - Invitamos a nuestras comunidades parroquiales a abrir sus brazos y corazones, a crear
espacios de acogida, escucha, oración y solidaridad concreta. - Rogamos a los fieles a interceder ante Dios por todos los migrantes. Que no falte la
esperanza ni la fraternidad cristiana.
Encomendamos a la intercesión de la Virgen María, Madre de la Iglesia y Madre de todos los
migrantes – ella misma desplazada y refugiada con José y el Niño Jesús- para que cubra con su
manto a cada persona que hoy vive en zozobra y le conceda luz, consuelo y caminos de justicia y
paz.
¡Con María caminamos juntos hacia una Iglesia más humana, más fraterna y más comprometida con
el Evangelio de la misericordia!
