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El Visitante de Puerto Rico

Caminar juntos en fraternidad, confianza y alegría: Mons. Eusebio traza prioridades para su nueva misión en San Juan

Con una invitación a caminar en fraternidad, confianza y alegría, Mons. Eusebio Ramos Morales, Arzobispo Metropolitano de San Juan de Puerto Rico, compartió algunas de las prioridades y desafíos que vislumbra para la nueva etapa pastoral…

Caminar juntos en fraternidad, confianza y alegría: Mons. Eusebio traza prioridades para su nueva misión en San Juan
Luis Enrique RamosPor Luis Enrique Ramos8 de octubre de 2026 · 4 min de lectura

Con una invitación a caminar en fraternidad, confianza y alegría, Mons. Eusebio Ramos Morales, Arzobispo Metropolitano de San Juan de Puerto Rico, compartió algunas de las prioridades y desafíos que vislumbra para la nueva etapa pastoral que comienza en la Arquidiócesis de San Juan de Puerto Rico.

En entrevista concedida a Canal 13, en colaboración con El Visitante, realizada previo a asumir canónicamente la Arquidiócesis, el prelado expresó su deseo de responder a las necesidades de la Iglesia y acompañar a un Pueblo de Dios que busca vivir profundamente su fe con espíritu de servicio.

Uno de sus primeros mensajes estuvo dirigido precisamente a quienes forman parte de la Iglesia, pero también a aquellos que se han alejado. Mons. Eusebio invitó a recibir esta nueva etapa confiando en la Providencia Divina y recordó una expresión constantemente promovida por el papa Francisco: “la Iglesia es la casa de todos”.

“La Iglesia es madre”, afirmó, al insistir en que llama e invita a todos sus hijos a formar parte del Pueblo de Dios.

Parroquias vivas y misioneras

Para el nuevo Arzobispo, la parroquia continúa siendo una estructura “viva, dinámica” y fundamental para la evangelización. Reconoció, sin embargo, las dificultades que enfrentan algunas comunidades, entre ellas el cansancio de quienes llevan años sosteniendo las mismas responsabilidades.

Ante esta realidad, planteó la necesidad de reorganizar y fortalecer las parroquias para responder a las necesidades de las personas, promoviendo nuevos discípulos, testigos y voluntarios, así como ministerios que se activen “con alegría, con fe, con esperanza”.

La renovación vocacional, añadió, requiere comenzar por las familias y prestar particular atención a la pastoral juvenil, la catequesis y los espacios donde niños y adolescentes puedan cultivar la fe y descubrir el deseo de servir al Señor.

Precisamente sobre los jóvenes fue enfático: hay que valorarlos, darles espacio y acompañarlos. Exhortó a sacerdotes y agentes pastorales a acogerlos con respeto, responsabilidad, servicio y cuidado.

La familia, una urgencia pastoral

Otro de los asuntos que Mons. Eusebio colocó entre las prioridades es la familia. Frente a fenómenos como la despoblación y la migración que experimenta Puerto Rico, sostuvo que fortalecer y acompañar a las familias no puede posponerse.

A su juicio, la crisis que atraviesan las familias y los matrimonios constituye una agenda que requiere “urgencia pastoral”. Por ello, convocó a párrocos, sacerdotes, diáconos, religiosos, religiosas y demás agentes de pastoral a asumir decididamente este acompañamiento.

También, destacó la aportación de la mujer a la vida eclesial, recordando que constituye una parte fundamental de las comunidades parroquiales. Invitó a valorar su entrega y continuar abriendo espacios de servicio y responsabilidad dentro de la Iglesia.

Migrantes y dignidad humana

Al abordar la realidad de los inmigrantes, expresó preocupación por situaciones en las que las políticas migratorias afectan la dignidad de las personas y la unidad de las familias.

Reconoció el derecho de los países a establecer controles migratorios, pero advirtió que estos no deben traducirse en maltrato o denigración de las personas. Particular preocupación manifestó por las separaciones familiares y sus consecuencias para los menores.

“Muchas veces los que más sufren son los niños”, señaló, haciendo un llamado a revisar aquellas prácticas que puedan lesionar la dignidad humana o la integridad familiar.

Una asignatura pendiente

El cuidado de la creación también forma parte de los desafíos identificados. Mons. Eusebio consideró que la ecología continúa siendo una “asignatura pendiente” para Puerto Rico y mencionó realidades como la sequía, la erosión costera y de las montañas, la sedimentación de los embalses y el manejo de los desperdicios.

“La Iglesia tiene que ser parte de eso”, sostuvo, al convocar a los pastores a contribuir a crear una mayor conciencia sobre la responsabilidad de cuidar la creación.

Al concluir, resumió el espíritu con el que inicia su nueva misión episcopal en San Juan: trabajar con entusiasmo y alegría, acompañado por la confianza del Pueblo de Dios y, sobre todo, por la Providencia Divina.

Encomendó su ministerio a María, Madre de la Divina Providencia, pidiendo que proteja, acompañe y guíe esta nueva etapa de su servicio pastoral como Arzobispo Metropolitano de San Juan de Puerto Rico.

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