Anécdotas compartidas : Apaga el celular. Escucha la naturaleza.
Por: P. Gabriel Alonso Sánchez Hace algunos días tuve la oportunidad de visitar La Paseadora del Río Espíritu Santo en Río Grande.

Por: P. Gabriel Alonso Sánchez
Hace algunos días tuve la oportunidad de visitar La Paseadora del Río Espíritu Santo en Río Grande. Se trata de una excursión familiar en barco que ofrece la posibilidad de conocer la Reserva Natural, paseando por el único río navegable que existe en Puerto Rico. En mi caso, aprendí mucho, vi mucha belleza, me relajé y compartí en un ambiente especialmente familiar y cristiano… ¡Se lo recomiendo! De todo lo vivido, comparto una frase que se encuentra en una tabla ubicada en la bajada para acceder a La Paseadora: Apaga el celular. Escucha la naturaleza.
Digamos que fui obediente a esta exhortación salomónica. Tomé el celular en mis manos y, feliz de la vida, lo puse en modo de avión. Así permaneció todo el recorrido. Esta decisión me permitió gozarme la experiencia, percatarme de quiénes tenía a mi lado y abrir los sentidos a la flora y fauna. ¡Realmente lo necesitaba!
El celular es un medio, pero no es nada más que eso. Jamás puede convertirse en un fin, porque nos deshumanizamos. Hoy vivimos demasiado sumergidos en la inmediatez que nos brinda este aparato electrónico. Nos ponemos tensos si no nos responden prontamente y, hasta incluso, cuando no podemos responder rápidamente sentimos un peso sobre nosotros. Ante esto, necesitamos redescubrir la importancia de los procesos lentos, detallados, carentes de prisas frenéticas.
Por último, les exhorto a apagar su celular un día a la semana y a percatarse de lo que sucede a su alrededor. Si este propósito no les es posible, pues al menos una mañana o una tarde. Sabemos que la mayoría de las cosas pueden esperar. En realidad, las urgencias son pocas. ¡Hay muchas presiones que nos metemos nosotros mismos!
