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El Visitante de Puerto Rico

50 años renovando el sí, del matrimonio

Renovación Conyugal celebró su 50 aniversario con una multitudinaria renovación de votos matrimoniales en la Catedral Dulce Nombre de Jesús de Caguas Bajo el lema «Hoy te vuelvo a elegir», matrimonios se congregaron el viernes 22 de agosto…

Luis Enrique RamosPor Luis Enrique Ramos31 de agosto de 2026 · 4 min de lectura

Renovación Conyugal celebró su 50 aniversario con una multitudinaria renovación de votos matrimoniales en la Catedral Dulce Nombre de Jesús de Caguas Bajo el lema «Hoy te vuelvo a elegir», matrimonios se congregaron el viernes 22 de agosto en la Catedral Dulce Nombre de Jesús, en Caguas, para participar de la Santa Misa y renovar sus votos matrimoniales. La celebración fue presidida por Mons. Eusebio Ramos Morales, Arzobispo Electo de San Juan de Puerto Rico.

Frente al altar, esposos con diferentes años de matrimonio volvieron a encontrarse con una promesa que no pertenece únicamente al pasado. Las manos entrelazadas y las miradas de complicidad hicieron visible una realidad que muchas veces se construye lejos de las fotografías y las celebraciones: el matrimonio es un sí que necesita renovarse en la cotidianidad.

La actividad formó parte de la celebración cumbre de los 50 años de Renovación Conyugal, movimiento que durante cinco décadas ha acompañado a matrimonios y familias puertorriqueñas. Según explicó su director espiritual, P. Jorge Ambert, en ese tiempo miles de parejas han participado de sus iniciativas y se han ofrecido más de 500 talleres matrimoniales. Para el sacerdote, llegar al medio siglo constituye, sobre todo, motivo de alegría por haber perseverado en una misión que continúa siendo necesaria.

Una consagración para hacer familia

Al reflexionar sobre la vocación matrimonial, Padre Ambert destacó una dimensión que va más allá de entender el matrimonio únicamente como la unión afectiva de dos personas. Desde la visión cristiana, recordó, se trata de un sacramento y de una verdadera consagración a Dios para una misión.

Así como el sacerdote se consagra al servicio de la comunidad, explicó, los esposos se consagran para hacer familia y vivir plenamente su vocación. De ahí que un matrimonio que aprende a amarse, respetarse y tratarse conforme a esa vocación pueda convertirse también en testimonio para los demás.

Por ultimo señaló que la misión de acompañar a los matrimonios no termina con este aniversario. Mientras existan matrimonios, insistió, existirán también necesidades matrimoniales. Por eso planteó la importancia de que nuevas parejas continúen la tarea, adaptándose a los tiempos y a las nuevas realidades sin perder la esencia de la vocación familiar. También recordó con gratitud a quienes durante estas cinco décadas ayudaron a construir Renovación Conyugal y que ya han partido a la Casa del Padre.

La familia ante nuevos desafíos

En su homilía, Mons. Eusebio Ramos Morales enmarcó el aniversario dentro de una realidad social que exige de la Iglesia una renovada atención al matrimonio y la familia. El Arzobispo Electo invitó a no mirar hacia otro lado ante los desafíos que enfrenta hoy esta institución y presentó el matrimonio como una alianza de amor y compromiso llamada a construir familia y aportar a la convivencia social.

Su reflexión no se limitó a celebrar el camino recorrido. Miró también hacia el futuro. Mons. Eusebio, hizo referencia a los cambios sociales y culturales que afectan a la familia y a la necesidad de discernir pastoralmente esas realidades para responder a ellas desde la fe.

En ese contexto, la celebración de los 50 años adquiere un significado particular. Renovación Conyugal no solo conmemoró una historia, sino que quedó nuevamente ante el desafío de acompañar matrimonios que viven en una sociedad distinta a la de hace cinco décadas.

Recordo que la Iglesia, está llamada a escuchar los clamores de su pueblo y a caminar en comunidad. Precisamente allí cobran especial importancia los movimientos y apostolados que acompañan a las familias, particularmente cuando estas atraviesan momentos de dificultad, soledad o desesperanza.

Animó a Renovación Conyugal a continuar su misión con pasión y alegría, manteniendo siempre la conciencia de que sus integrantes son servidores y que es Cristo quien construye.

Cincuenta años y un nuevo comienzo

La celebración continuó posteriormente en el Paseo de los Artistas de Caguas con actividades para compartir en familia, música y entretenimiento. Pero el corazón de la jornada había quedado expresado unas horas antes frente al altar.

Allí, una pareja frente a la otra; una mano sosteniendo otra mano; unos ojos encontrándose nuevamente después de tantos años.

En una época en la que hablar de matrimonio puede centrarse fácilmente en estadísticas, crisis o dificultades, la celebración permitió contar otra historia: la de hombres y mujeres que continúan intentando construir juntos, que reconocen que el amor también necesita cuidado y que, después de años de camino, todavía pueden mirarse y decirse: te elijo otra vez.

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