50 años de amor
Carmen Figueroa Torres, una ponceña, y Raúl García Navarro, un cagüeño, desde que cruzaron miradas el Señor los tocó en sus corazones y unieron sus vidas en sagrado matrimonio un 21 de diciembre de 1974.

Carmen Figueroa Torres, una ponceña, y Raúl García Navarro, un cagüeño, desde que cruzaron miradas el Señor los tocó en sus corazones y unieron sus vidas en sagrado matrimonio un 21 de diciembre de 1974. Cincuenta años después, celebran su quincuagésimo aniversario, sus Bodas de Oro.
Carmen ha sido una fiel creyente, cursillista, retirista de Juan XXIII, catequista y ministro extraordinario de la comunión. Por más de 30 años ha llevado a Jesús Eucaristía a los enfermos de su comunidad. Portadora del mensaje de amor de Dios, lo va vivificando con todo el que la rodea, en especial a los estudiantes que atiende y a sus hijos, nietos y familia, con el amor de Jesús. Fue profesora de enfermería en la escuela Vocacional de Cayey y en Caguas, al igual que profesora a nivel universitario. Actualmente continúa como enfermera escolar en la Academia Cristo de los Milagros.
Raúl, es un fiel creyente, cursillista quien luego de retirado se ha dedicado a servir a su familia y todo el que lo necesita siempre. Fue chofer y supervisor del personal de choferes de Fomento Económico, hoy está felizmente retirado. Cuando laboraba, en su tiempo libre fungía como paramédico. Esta labor voluntaria la realizó para el pueblo criollo durante muchos años. Fue del equipo fundador de la organización sin fines de lucro, Rescate Central de Caguas, quienes ayudaban a salvar vidas en las carreteras al atender tantos accidentes.
Raúl y Carmen son un matrimonio ejemplar, donde siempre ha reinado el amor. Expresan qué la clave para seguir unidos tantos años, es la comprensión mutua, la buena comunicación y colocar a Dios en el centro. Como dice Raúl: “La palabra divorcio no existe; los problemas siempre van a llegar, pero, hay que aprender a dialogar y negociar las cosas. Y recordar que esto es hasta que Dios diga”. Amándose en cada etapa del matrimonio, han enfrentado la pérdida de su primera hija, diversas operaciones, enfermedades como el cáncer y otros. La fe de ambos en Dios ha sido mayor que todo desafío. Han podido vencer los avatares de sus vidas juntos.
Sus hijos Maricarmen y Raúl, al igual que sus nietos Iram y Aramis junto a toda su familia y amistades están orgullosos de ellos y viven agradecidos de su amor incondicional, de su entrega a los demás y de poder contar con ellos. Hoy estamos felices de su unión y le pedimos al Señor que los siga bendiciendo con salud y muchos años más de vida. ¡Feliz Aniversario Carmen y Raúl!
